El humor y la timidez generalmente se dan juntos. Tú no eres una excepción. El humor es una máscara y la timidez otra. No dejes que te quiten las dos al mismo tiempo.
Augusto Monterroso
martes 29 de mayo de 2007
Te conozco, mascarita
viernes 25 de mayo de 2007
Una novia para King Kong
toda su vida
pero su fracaso no fue culpa de azar
tampoco una cuestión de más o menos piel
ni de tamaño
ni de forma
Kong buscó en vano lo que otros
menos utopistas
menos peludos
menos gigantes
menos monos
hace tiempo intuyeron leyenda
No existe un ser en la escala zoológica
tan frágil lampiño o rosadito
que pueda sostenerse en una mano
Eduardo Espósito
miércoles 23 de mayo de 2007
***
En las altas ramas de árboles frondosos
el viento rumorea frío y alto.
En este bosque, en este sonido me pierdo
y solo medito.
Así en el mundo, por sobre lo que siento,
un viento hace la vida, y la deja, y la toma,
y en nada hay sentido –ni en el alma
con que pienso solo.
Ricardo Reis
miércoles 16 de mayo de 2007
porsche
voy en un porsche
despacio
a través de los suburbios de atlantic city
voy conduciendo solo
en un porsche
tostado
opaco
silencioso
wallace stevens lee sus poemas
por fm
es una vieja grabación
de
Anabas en el paraíso
así
despacio
despacio
hasta el balneario
a menos que consideremos a los borrachines
como miembros
de un sistema de productividad neocapitalista
allí
sobre la arena
no hay nadie
a veces me pregunto
cómo viven los otros
cuál es su modo de sentarse
en la necesidad
durante mucho tiempo
descubro
un porsche
sereno/ tibio como piel saciada
fue mi necesidad
recorro las playas
hasta las torres Ezra Pound I, II y III
en esa zona hay
gente común
perezosa
intranquila
si voy muy despacio
pueden apreciar
los caballos vigorosos en combustión celeste
atrás en la baulera
llevo el cadáver de su propietario
un buen hombre
con apreciables tarjetas de crédito
un hombre de tiernos sentimientos
no debió recogerme por la 47, anoche
pestañeaba como una muñeca flou
y decía
plis-plis
al fin
sobre su porsche
bonito
dorado
infiel
uno es distinto en porsche
si elsie me viera
no lo podría creer
no
estallaría antes de creerlo
paro el motor
dejo las puertas abiertas
para que pueda admirarse el tapizado
y camino hasta una piedra
inmensa
sola
parece un recuerdo
recordar es malo
irrumpe la miseria
y su encanto rencoroso
queda
ahora el mar
es una canción boba
canturreada por jóvenes melosos
la insoportable libertad del mar
conduzco hacia el centro comercial
veloz
veloz
con las ventanillas cerradas
como un senador
impermeable
implacable
siento que podría rasgar
el espacio tiempo urbano
un porsche
es una máquina einsteneana
pronto
todo terminará
y seré estadística
-frase de novela policial best-seller-
muy pocos son capaces
de arrancarle la belleza a un símbolo
esas miradas en la playa
fueron la máxima caricia que algo puede despertar
ningún dios gozó tanto
voy hacia la vidriera del super-market
como hacia un coito con gertrude stein
espero decapitarme
abriendo las pantallas de los videos
el porsche ascenderá en fuego
inflamado por el éxito
Alejandro Schmidt, publicado en "El lápiz japonés"
domingo 13 de mayo de 2007
sábado 12 de mayo de 2007
Sobre el amor y otras yerbas
"Lo único que no se pierde y se conserva con la edad es la necesidad de amar y ser amado. A lo mejor una gran idea ayuda a vivir a los demás, pero no a uno... uno se queda en el territorio del amor y de los sueños. Por eso creo que el gran gesto es el de borrar de una vez los sueños, borrando la causa, que es uno mismo. De ahí que uno reverencie a un tipo como Albert Camus que, aunque no se suicidó, estaba minado por la muerte y dispuesto a recibirla sin esperar el paliativo de la enfermedad. Tuvo la suerte de que la carretera era deslizante... es la misma suerte que tuvieron, de algún modo Romeo y Julieta, que se murieron antes de que el amor se les gastara."
Antonio Di Benedetto
martes 8 de mayo de 2007
Volamos
Como puesta ante un apacible e inofensivo misterio, que puede serlo, con ganas de hablar, que a mí me faltan, me cuenta de su gato.
Es, sí. Claro que es; pero... Ante todo, como es huérfano, recogido por compasión, se ignora su ascendencia. Es gato y le agrada el agua. De las acequias no prefiere los albañales, sino la corriente barrosa. Se lanza acezante, pisa fuerte y salpica: hunde las fauces y hace que toma, pero no toma, porque es de puro goloso que lo hace. Puede pensarse que no es un gato, que es un perro. También por su actitud indiferente en presencia de los demás gatos. Pero es que asimismo se limita a observar desde lejos a los perros y ni siquiera se enardece frente a una pelea callejera. Como al emitir la voz desafina espantosamente y además es ronco, no puede saberse si maúlla o ladra.
Hago como que me asombro. Pero no abro la boca, porque de preguntar o comentar me preguntaría por qué pienso así y tendría que explicar y complicarme en un diálogo. Empero ya no me habla: se habla. Revisa lo que sabe y quiere saber más.
Es gato y le gusta el agua. Eso no autoriza a concluir que sea un perro. Ni siquiera está la cuestión en que sea perro o gato, porque ni uno ni otro vuelan, y este animalito vuela; desde hace unos días se ha puesto a volar.
Yo espero que me pregunte si creo que se trata de una brujería. Pero no; al parecer, no cree en eso. Yo tampoco; aunque lo pensé. Mejor dicho, pensé que ella lo pensaba. Pero no.
¿No te maravillas?
Sí; seguramente. Me maravillo. Cómo no. Me maravillo.
Podría maravillarme, cómo no. Pero no. Puedo maravillarme porque el gato-perro vuela. Pero es que no sólo hablo. Estoy pensando. Pienso que ella supone que he de maravillarme porque lo que creyó era gato puede ser perro o lo que puede ser gato o perro puede ser un ave o cualquier otro animal que vuele. Debiera maravillarme porque, lo que se cree que es, no es. No puedo. ¿Acaso me maravilla que tú no seas lo que tu esposo cree que eres? ¿Acaso me maravilla no ser lo que mi esposa cree que soy? Tu animalejo es un cínico, nada más. Un cínico ejercitado.
Antonio Di Benedetto
