miércoles 29 de agosto de 2007

Spinetta

Tus ojos
la razón
tan temprana piel
hasta enloquecer todo cuerpo
la cúspide
los juegos
y un anochecer
sólo el aluvión de un gemido.

Más que nada hay mares
sobre todo niños
si alguien alza un canto
canta porque es vida
al quebrar un llanto
nos quedamos sin el rastro
no sé si acaso es como un sol...

La gente se durmió
sin un pestañeo
sólo como un fuego, una sangre
(algo que requiere descanso)

Ansiado corazón
que ya no sabe estar
sin necesidad de autobombas.

Si caen las banderas
los oídos se abrirán
si alguien se ilumina
tiene gusto a suplicio
hay algo más alto
como un pájaro que gira
y nos protege de vivir bendecidos.

Estoy atiborrado
con tu amor
y redesilachado
en sí por amor.

Tu cuerpo
es la vigilia
que enloqueció
vueltas al lugar
son tus manos
caudal
de aquel abismo
al que delimité
hacia un embeberme
de todo.

Si caen las banderas
los oídos se abrirán
si alguien alza un canto
canta porque es vida
al quebrar un llanto
nos quedamos sin el rastro
no sé si acaso es como un sol...

Estoy atiborrado
con tu amor
y redesilachado
en sí por amor.

Estoy atiborrado con tu amor, de la la la.

jueves 23 de agosto de 2007

Casi nieve

cuando te fuiste te llevaste algunas cosas

me quedé
con mi versión escasa de los hechos
la que tuve que ensayar durante días
para dar explicaciones a amigos y parientes
un resumen berreta
un resumen digno del rincón del vago

después
reponerme al fulgor de esa puerta sellada

sobre la cama, de rodillas, rodeada de discos y papeles
hacer pie en ese reservorio del amor
sin saber cómo empezar
los últimos años y los otros resucitaban a gritos como recién nacidos
sobre el colchón

¿todo a la basura?

¿te acordás cuando compramos las cajas
y poníamos etiquetas?

eran tiempos de probar un orden
de darle un sentido práctico
a nuestro mundo

domingo 19 de agosto de 2007

El capricho




“ Yo estuve aquí antes
no sé decir cómo ni cuándo fue
conozco los prados detrás de la puerta
el dulce aroma penetrante
los sonidos suspirantes
las luces a lo largo de la orilla...”
(“Repentina Luz”, Dante Gabriel Rossetti )

De todas las obras de Gaudí elijo la casa de campo de Comillas, o “El Capricho” como la apodaron sus vecinos. Este lugar apartado resume de algún modo mi gusto por las viviendas. Rodeada de verde se erige como un elemento extraño cedido por los cuentos tradicionales. Una combinación de recursos del medioevo y la gracia de las residencias árabes abriéndose paso entre los árboles: gruesas columnas, muros de ladrillos decorados con bellos girasoles donde la hierba y el suelo arenoso se funden en cada azulejo. Y la torre, la delgada torre con su corona de tejas elevándose virtuosa en sospechoso equilibrio. Será ésta, junto a la casa Vicens, la que dará inicio a un camino de audacia arquitectónica que dejará perplejos a los más prestigiosos arquitectos de la época.
Antonio Gaudí i Cornet había nacido en Reus, España, el 25 de junio de 1852. Estudió en la Escuela de Arquitectura de Barcelona y fue discípulo de Juan Martorell, principal representante del neogótico en Cataluña. Deslumbrado por la sugestión de los estilos medievales usará elementos árabes e hispanos fundiéndolos con gracia en una sustantividad naturalista. Será Gaudí el gran arquitecto del modernismo. Amante de Cataluña, cambiará para siempre la geografía de Barcelona. Sus construcciones crecerán desde el suelo, treparán las paredes; las columnas serán troncos y rebordes de rocas, los aleros. Sus obras nacen y se multiplican ajenas a los planos haciendo casi imposible la proyección organizada. Cada construcción tendrá así “vida propia”, será una verdadera “construcción orgánica”.
Su personal estilo desbordará en tres grandes obras: El Parque Güel (1900), La Casa Batlló (1904) y La Casa Milá (1906). Esta última dejará desconcertados a sus contemporáneos quienes finalmente la apodarán “La Pedrera”. Para entonces su caprichosa mezcla de estilos se habrá convertido en un sello personal.
Un capítulo aparte merece su proyecto más célebre:”La Sagrada Familia” (1833). De espíritu gótico, en ella sintetizará Gaudí los cuatro puntos esenciales de Martorell: el iconográfico, el utilitario, el artístico y el constructivo, y la convertirá en una auténtica rareza de nuestro siglo.
Sin embargo, no podrá verla terminada. Muere el 12 de junio de 1926 luego de cinco días de agonía tras haber sido atropellado por un tranvía en plena calle. Su cuerpo descansa en la cripta de la iglesia inconclusa lugar al que le ha dedicado cuarenta y tres años de su vida. Pero Barcelona ya no será la misma. Sus “gigantescas esculturas” quedarán allí, rebosantes de espiritualidad, para dejarnos absortos y mostrarnos cómo la piedra se revela y cobra vida desde su propia esencia.


jueves 16 de agosto de 2007

Penélope y el olvido

Llegó nadie.
Desde un mapa de la nada, llegó nadie.
Se agitaron las ramas, los rastrojos,
y una luna de nácar
brilló sobre el país de los lotófagos.
De la noche o la lluvia, llegó nadie.
Y abrió oscuros folios
que hablaban de Odiseo el gran embaucador,
de Ulises, fundador de los regresos.
De los móviles mapas
que reflejan en la hierba los caobos,
llegó nadie.
Y si engullendo lotos se entra al olvido
y entre ebrios lotófagos
se olvida ese olvido,
Penélope quisiera entrar en esos predios.

Juan Manuel Roca

lunes 6 de agosto de 2007

Soles